ETNIA QANCHI, WAQRAPUKARA
Y T’ITO QOSÑIPA
¿De dónde
proceden los primeros habitantes del Perú y los Qanchis?
El origen de la etnia Qanchi es asiático,
de raza cobriza y quechua, surge en el Periodo de los Paqarimuqrunas, época Pre Inca, aproximadamente 2500
a. C. que corresponde a la Época Horizonte Temprano, Arcaico,
Pre
Cerámico. Los Qanchis
cobrizos somos de genes asiáticos, la veracidad de esta afirmación fue confirmado por
los científicos
del
Genomic Reschard Institute (TIGH) de Maryland, Estados
Unidos, después de someter a un análisis computarizado en los laboratorios de Johns Hopkins Hospital de Baltimore, el ADN
de la momia
Juanita de Ampato; dicen que,
Juanita tiene parentesco con las razas
originarias asiáticas.
El primer ser humano en nuestro planeta, inició su vida en el
continente asiático, aproximadamente hace 6000 años, en la quebrada cerca al
Río
Tigres y Éufrates. Desde este lugar
se
extiende la
raza humana hacia Egipto,
Europa, Oceanía y América. Las razas asiáticas antiguas llegan a Polinesia, Taiwan, Melanesia y otras islas de la Oceanía, desde este lugar por sus pericias en la navegación llegan a la costa peruana hace 3000 años a.C. El primer grupo humano que llega
al Perú fue procedente de Polinesia; el lugar donde desembarcaron fue la costa peruana,
cercana al valle de Supe, norte de Lima, donde se desarrolló la Civilización de Caral; a esta conclusión llegan los siguientes
investigadores: Arql. Richard Schaedel y
Arql. Ruth Shady. (Dr. Carlos
César
Perfán,
Etnohistoria,
Consejo Regional Indígena del Cauca, 1992)
Cuando llega la etnia polinesia al territorio
peruano con su propio lenguaje el
proto – quechua, se
posesionan en el territorio de
la
civilización Caral, al norte de la actual ciudad de Lima, con sus costumbres
y creencias en sus deidades, especialmente la creencia en el Dios Wiraqocha, deidad
representado por un ser con dos varas en sus manos, como lo representan los habitantes de Chavin y Tiahuanaco. Conclusión a
la que llegó también
el antropólogo francés Paúl Rivet y la española Irene
Sarasola.
El cronista Guaman Poma nos informa de que, cuando llegaron los primeros hombres al territorio peruano solo encontraron, animales
silvestres, poco a poco empezaron a dominar este territorio, iniciando por
las
partes altas y lugares casi despoblados de
animales silvestres
carnívoros.
Desde Caral, los hijos del patriarca polinesio se extienden al
territorio
peruano y América
del
Sur, aunque posteriormente llegaron otras etnias de Taiwan, Corea, Guinea, Oceanía y otras.
Los patriarcas que se extiende de la zona Caral se ubican en los
mejores lugares según su parecer y desarrollan su idioma el quechua a su manera, por esta razón
el idioma Runa Simi se desarrolla de diferentes
maneras, especialmente en sus fonemas, aunque tienen alguna similitud,
tanto el quechua del norte, centro, sur y oriente peruano. El quechua
del Cusco se desarrolló de la mejor manera,
gracias a gobernantes incas, especialmente en
el periodo del
gobernante Inca Pachakuteq. Estas
informaciones podemos confrontar con el
investigador Alfredo
Torero, cronistas y otros.
Cuando ya se habían posesionado grupos de seres humanos en el
territorio
de la etnia K’ana y
Chumpiwillcas; seguidamente también
llegan otro clan de Caral u otra familia y se posesiona en
el territorio del
Pomacanchi, Acomayo y se origina la etnia Qanchi.
Las primeras viviendas de estos primeros qanchis, fueron las cuevas de Waqrapukara, Tambomayo, Puma Orqo y Willkacalle, Suyt’upukara, Qero y Pumawasi. La cuna de los Qanchis es el
actual territorio del Distrito de Pomacanchi, Acomayo. Desde este territorio los Qachis, se extiende al territorio de la Provincia de Canchis y Quispicanchis, tomando
primeramente siempre las
partes altas
como
las pukaras
de Machupitumarca, Salqapukara y las partes altas de Salqamayo. Una de las
razones porque afirmamos de esa manera,
es por la información
arqueológica,
especialmente por la característica de la arquitectura
qanchi. Los Qanchis hacían
construcciones en el periodo
de Auqa Runas,
edificios de base circular,
la que actualmente podemos verificar
en Qanchipukara, que está en la cima del Cerro Willkacalle, como también en
Salqapukara próximo a la ciudad de Sicuani. Estas
informaciones corroboradas con, Luis Fredy Caballero Girón y cronistas que hablan especialmente de la etnia Qanchi y de Pumawasi.
¿Qué dicen
los cronistas y los historiadores de los Qanchis Y Waqrapukara?
El primer apellido Qanchi.
El cronista Pedro Cieza de León nos habla de los qanchis y de otras etnias:
“Cada uno de los naturales de estas
provincias y todos los más linajes de gentes que habitaban en aquellas partes
tienen una señal muy cierta y usada, por lo cual en todas partes tienen una
señal muy conocida y usada, por lo cual en todas partes son conocidos. Estando
yo en Cuzco, entraba en muchas partes y por las señales conocíamos que los unos
eran canches, y los otros canas, y los otros collas y otros guancas y otros
cañares y otros chachapoyas.” (La Crónica del Perú, p, 127)
“Los canches, tuvieron
grandes guerras con Viracocha Inca. En toda tierra de estos canches se da trigo
y maíz y hay muchas perdices y codornices y cóndores, en los ríos tienen mucho
pescado. En el pueblo de Cacha había grandes aposentos hechos por mandato de
Topainga Yupangue. Pasado un río está un pequeño cercado, dentro del cual se
halló alguna cantidad de oro, porque dicen que a conmemoración y remembranza de
su Dios Ticeviracocha, a quien llaman Hacedor, estaba hecho este templo.” (Id)
El director del Museo e Instituto
Arqueológico de la Universdad Nacional San Antonio Abad Cusco, Luis Pardo,
nos habla del qanchi Tito Qosñipa, que a la letra dice: “Alla entre los recios
breñales de Acomayo, desde tiempos inmemorables, había establecido una
generación de valientes y aguerridas gentes como las fragosas rugosidades de su
suelo.
Entre las quebradas y
valles profundos se desliza vibrante el río Apurimac, “el señor de los ríos”, río
que habla, rebosando furiosamente en su lecho granítico… Uno de cuyos
exponentes indomables ha sido el famoso héroe Ttito Ccosñipa, de noble aborengo
indio de clara estirpe aborigen. Él ha sido el prototipo de estos hombres que
vieron la luz primera en las hermosas vegas de Saihua y Huaiqui.
En las lejanas épocas
en que el imperio del Tahuantinsuyo se hizo el más grande de América, solo
comparable con el pueblo Romano de los Césares, Huaina Ccapac, el orgulloso
monarca, lanzó un edicto obligando a todos los Ccanchis a pagar fuertes
tributos en tejidos, para el uniforme de los soldados incaicos, que deberían
emprender muy presto la conquista del reino de los Shiris (Ecuador). Esta
disposición hirió profundamente a los Ccanchis, que se sentían herederos
de una gran tradición libertaria.” (Historia y Arqueología del Cuzco, p, 450)
Con estas
informaciones llegamos a la conclusión de que el reino o provincia Qanchis pre
inca, como dice el cronista Pedro Cieza de León, se extendía actual provincia
de Canchis, Quispicanchis, y Pomacanchi, como lo detalla con este texto de su
libro: “Saliendo del Cusco por el camino real de Collasuyo, se va hasta llegar
a la angustura de Moina, que dando a la siniestra mano los aposentos de Quispicanche.”
(p, 221, 22) Hallamos los nombres de Ccanchis, Quispicanche y Pomacanche.
La fortaleza de Waqrapukara
Pre Inca, fue construida por los Qanchis, grupo étnico Qanche, que comprende
tres territorios de la nación Qanchi: 1) Qanchi, comprende la provincia actual
de Canchis; 2) Qespeqanche, hoy la provincia de Quispicanchi y 3) Pumaqanche,
que ocupa el territorio ocupado anteriormente desde el río Vilcanota hasta el
río Apurimac. Que en tiempos pre incaicos era un pequeño reino gobernado por
soberanos que tenían el título de Hatún Qanche, el grande, el poderoso
Qanche; Pumaqanche hoy conocido como Pomacanchi, fueron los artífices del
mágico Waqrapukara como centro religioso, posteriormente la convierten en una
fortaleza, con fines de fortificación militar qanchi.
El nombre QANCHI,
proviene de la palabra QANCHIS, traduciendo al español sería SIETE, la razón son
las narraciones orales en leyendas que el primer jefe patriarca que vivía en
las cuevas de Waqrapukara tenía SIETE HIJOS, en quechua diríamos QANCHIS
CHURINMANTA.
El primer apellido de
los qanchis, es Puma, según el cronista Guaman Poma, los habitantes originarios se ponían nombres de animales, porque querían asemejarse a esos animales en sus capacidades como del puma,
el águila,
cóndor, este hecho de poner nombres lo hacían en una ceremonia de corte
de pelo,
llamado Chujcharutuy. Los que
deseaban asemejarse
al puma se ponían el nombre Puma, los queseaban tener las virtudes del águila o halcón deseaban que les llame Huamán; los que anhelaban tener el poder del cóndor, determinaban tener el nombre de Kuntur o Kunturkanki, que en la actualidad se les apellida Condori. Por esta razón hasta estos días permanecen estos apellidos:
Puma, Huamán, Alqamari, Condori
que
viene de kuntur o cóndor, y el apellido Mot’occanchi aparece después de
la batalla de Phiñaypampa, Rondocan, Acomayo, entre el ejécito de Huayna Qhapaq
y el ejército Qanchi de T’ito Qosñipa.
El origen del nombre
de Pumaqanche, viene del puma de Pomacanchi, que su habita más común era el río
Apurímac y el cerro Pumawasi, actual territorio de la reserva de vicuñas en
Pomacanchi. En sus batallas con los qollas, k’anas y los incas, los soldados
qanchis decían que se convertían en pumas, somos pumas. El puma simbolizaba,
valentía, liderazgo y poder. Por esta razón, los incas también pusieron a la
ciudad de Qosqo, la capital del imperio inca,con diseño de la imagen del Puma.
Finalmente ponemos en
conocimiento de los lectores, que el cronista Pedro Pizarro, reconoce al pueblo
de Pomacanchi, con el nombre de POMACANCHE, el cronista escribe con las
siguientes palabras: “Hernando Pizarro, y Gabriel de Rojas, salieron a
POMACANCHE, provincia que está hacia el
Collao, a trece, catorce leguas del Cuzco, por estos lugares de los Ccanchis
buscaban alimento, estuvieron veinticinco a treinta días, y recogieron hasta
dos mil cabezas de ganado, algunos granos y comidas, nos volvimos al Cuzco sin
haber impedimento.” A estos hechos los españoles lo llamaron con el nombre de
ranchear. (Pedro Pizarro)
WAQRAPUKARA
PATRIMONIO CULTURAL DE LOS QANCHIS E INCAS
Es un complejo arqueológico de construcción pre - inca e inca de la Etnia Qanchi. Esta etnia surge en el periodo de los PAQARIMUQ RUNAS
aproximadamente 2500 a. C. Al convertirse en Estado Regional Qanchi, su territorio, todo el territorio de la provincia de
Acomayo, abarcó hasta los actuales territorios de la Provincia de Canchis
y de
Quispicanchis.
Waqrapukara está ubicada a los 4 140 m. s. n. m.
en el Distrito de Pomacanchi, Provincia de Acomayo, Región Cusco, Perú; afirmamos así, porque los documentos históricos
confirman esta verdad, como el título de Pomacanchi, registrada por el
escribano Nicolás Pérez de León, firmada por el Fray Domingo
de Cabrera Lartaun, Juez visitador, el día 06 de mayo de 1656, en periodo del
Virrey Toledo; también está registrado en el título de Santa Lucía y de San
Juan, registrada por el escribano Miguel Melgarejo y firmado por el visitador Don
Diego de Alcazar, el día 21 de setiembre de 1647; la más contundente es la que
valora el título y da posesión judicial, fue el Juez del Juzgado de Primera
Instancia de Acomayo, José M. Ochoa al pueblo de Santa Lucía, Pomacanchi, el
día 30 de agosto de 1896. (Testimonio de Juan de Moreira, copia certificada
por el Notario Néstor Avendaño; Testimonios de los Pastales de la Comunidad de
Santa Lucía 1904, copia certificada por el Juez Efraín La Torre Valenzuela)
Llegando a Waqrapukara y el pie los dos
torreones
naturales, encontramos una pequeña ciudadela. En
ella existe una portada a un precipicio hacia el
oriente, creemos que esta puerta fue el Inti Punku o Portada del Sol. En el solsticio de invierno ingresa los rayos solares por
esta puerta, y
llegaba a un lugar del adoratorio o altar inca que estaría ubicada a la puerta
de la casa del sacerdote qanchi.
En la plaza principal encontramos también dos puertas de doble
jamba donde se habría colocado al dios Inti y a la deidad Killa en láminas de
oro y plata.
Avanzando hacia el norte encontraremos una calle hacía otro precipicio, por esta calle ingresa el sol en solsticio de verano, este hecho puedes comprobarla visitando el día 21 o 22 del mes de setiembre. En este día del solsticio de verano había una fiesta grande, el día que se rendía culto a la deidad Tecsi Wiraqocha, dios de los qanchi; en cambio el día 21 de junio, solsticio de invierno había otra fiesta a la deidad inti y killa.
De esta calle ingresamos al
santuario al
Dios
Teqsi Pachacamaq Wiraqocha,
deidad de los qanchis; afirmamos así, porque la etnia Qanchi adoraba
a esta
deidad, como lo hacían en Raqchi
de la Provincia de
Sicuani, que es territorio de la etnia Qanchi,
antes de los gobernantes incas. También adoraban a Pachakamaq los habitantes pre incas en el valle de
Pachacamac y en Caral, que
tenían sus propios santuarios.
Hablando del Dios Teqci
Wiraqocha, este es el Dios Creador, creador del sol,
la luna y las
estrellas, como testifican los cronistas. Esta divinidad
tenía un templo en la ciudad del Cusco. Según el historiador
Víctor Angles,
este santuario estaba ubicado, en el lugar de la actual Catedral de la ciudad imperial del Cusco. Pedro Cieza de León dice: "En el pueblo de
Cacha,
había grandes aposentos, hechos por mandato de Topainga Yupapanqui. Pasado un río está un pequeño cercado, del cual se halló alguna cantidad
de oro, porque dicen que a conmemoraración y remembranza de su Dios Teceviracocha, a quien lo llaman Hacedor, estaba
hecho este templo... dicen lo que todos los mas de la sierra, que es el Hacedor de todas las cosas, se llama Teceviracocha, y conocen
que
su asiento principal es el cielo; pero engañados del demonio, adoran a dioses
diversos." (La Crónica del Perú, Editorial
Inca S. A.)
En el santuario al dios
sol
y la luna de Waqrapukara,
se
ofrecía un
sacrificio de camélidos, tal como
era
costumbre de los incas. En cambio,
en el
santuario
al Dios Tecsi Pachacamaq Wiraqocha ofrecían ofrendas,
como
era la costumbre de los adoradores de esta deidad en el
continente
asiático, específicamente los
descendientes de Noé y Abraham, posteriormente los adoradores del pueblo hebreo.
En el documento de 1657, del Juez Domingo de Lastaun, cuya copia fue obtenido por Domingo Halire el día 3 de agosto de 1930. En este documento hacen constar la visita del citado juez a los
siguientes lugares,
Qotaña, Qanchi Suchuna, Hatun
Piru, Pirubamba, Llactapukara y
otros
lugares. Este último nombre Llacta Pucara se refería a la Fortaleza de
Waqrapukara, porque
hace entender que en este
pucara vivían
varias familias, por esta razón se le denomina llaqtapukara, llaqta porque era un
centro poblado, y
pucara porque siempre habría sido un lugar de
adoración. En la época del Inca Wayna Qhapaq y otros gobernantes incas
lo convierten en una ciudadela o
llaqta en pukara con santuarios y observatorios
astronómicos,
como
lo encontramos en el territorio incaico. A base de estas premisas llegamos a las siguientes conclusiones:
El nombre primigenia de Waqrapukara es "Llaqtapukara";
parece que este nombre se estaba perdiendo, no solamente el nombre sino
este
santuario
Qanchi e Inca, como
ocurrió con
la
ciudadela
de Machupicchu; hasta que en 1934 conmemoran los cuatrocientos años de
fundación del Cusco por los españoles y se
recuerda también la grandeza del Qosqo llaqta y de sus gobernantes; a partir
de
esa fecha
un
grupo de intelectuales indigenistas empezaron a hacer limpieza de los
centros arqueológicos olivados por los mismos andinos y mestizos, a consecuencia de la orden del Juez De la Mata Linarez, quien sentenció a José Grabriel Tupac Amaru a la muerte, quien
prohibió realizar ritos,
escenificaciones de las tradiciones
incas, hasta hablar el idioma el quechua y la lectura del libro
Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega. Un grupo de intelectuales
mestizos planifican recuperar el resto arqueológico y hacer limpieza de este lugar,
y la
pusieron
el
nombre de WAQRAPUKARA, porque tenía la
forma de cuerno del ganado vacuno.
En la época Pre
Inca e Inca no había vacunos, entonces es
imposible que la hayan puesto el nombre Waqrapukara. Mas bien
últimamente los observadores acuciosos han encontrado la imagen
de
la llama, en verdad podemos encontrar la imagen de la cabeza con su respectivo cuello; los
dos torreones naturales son las
orejas de
un camélido y no de un vacuno,
estos
personajes que visualizaron la
imagen citada son el señor Odilón Cruz y el Lic. Lucio Delgado Figueroa.
También llegamos a la
conclusión de que este complejo arqueológico no era fortaleza en los inicios
de la vida de los Qanchis
Patriarcas; ya en el periodo de los Auqarunas aproximadamente 1000 a. C. lo hacen pukara para defensa. En esa época cada
etnia extendía y defendía sus territorios, recordemos el conflicto
entre K’anas y Qanchis, K’anas y Chumpiwillkas. Se dice también que
los Chumpiwillcas
codiciaban Llaqtapukara y sus sembríos
de maíz;
de igual forma los Chankas, aunque últimamente en el periodo del gobierno de Wayna
Qhapaq querían apoyar al
ejército Qanchis en su levantamiento. En la época del curaca Ttito
Qosñipa,
Llaqtapukara
lo construyen con
baluartes, lugares para los centinelas y para la ubicación de los soldados Qanchis e Incas y se convierte en fortaleza con sus santuarios a sus deidades.
Esta ciudadela Llaqtapukara fue
el último refugio la
etnia Qanchi, cuando el gobernante inca la persiguió, especialmente el gobierno Pachakuteq y Wayna Qhapaq. Cuando T'ito Qosñipa ascendiera el cargo de General en el
ejército inca, mejoró la construcción en
Waqrapukara,
por esta razón encontramos en
la
actualidad
construcciones de
arquitectura inca, aunque podemos todavía encontrar construcciones pre incas, de la etnia qanchi. En la primera terraza
encontraremos
varias
cimentaciones de construcciones de base circular,
que
no está con piedra labrada, pero finamente diseñado y construido.
Otra construcción qanchi, pasando las andenerías, que está al frente de la ciudadela, hallamos una cueva pre inca debajo de una roca, al subir a esta roca encontraremos un lugar donde se ofrecía las
ofrendas de chicha, similar a lo que encontramos en los
restos arqueológicos de
Q’enqo, próximo a Saqsaywaman, en esta podemos encontrar dos riachuelos tallados en la roca.
El Arqueólogo e historiador Luis A. Pardo en su obra concluida
y publicad en 1957,
este investigador
estuvo meses
en Waqrapukara, en su
libro aparece dibujos de él con imágenes de Complejo Arqueológico, el libro titula, “HISTORIA Y ARQUELOGÍA DEL CUSCO” encontramos el
siguiente informe de
Waqrapukara: “Huaccrapuca tiene
escalinatas,
baluartes, casa de centinelas… Los muros de los baluartes demuestran de modo más completo la forma de trincheras.
Plaza Principal, llamada también terraza principal, es la planicie
que se extiende al pie de los torreones naturales, son los más eminentes de la
fortaleza, que desde luego fue expresamente allanado y defendido
por bellos
muros. La plaza es de una atracción singular por
visión que se tiene. Intipunku, una magnífica portada, hecha de hermosos sillares incaicos, que da lleno al abismo. Dimensiones de altura 2 metros, ancho 1 metro.
MIRADOR,
es una pequeña ventana de observación. Es un motivo digno de admiración.
EDIFICIOS
DEL NOR-ESTE, tiene nichos trapezoidales,
de
doble jamba, a la derecha dos hornacinas de una sola jamba.
RECINTO
SAGRADO
DEL DIOS WIRAQOCHA,
se
encuentra la sala sacerdotal, tres
hornacinas; junto a
la
habitación
que
se ha
descrito, dando
al Este, se encuentra una plaza casi cuadrada, en cuyo ámbito se
halla un
altar muy interesante, tanto por su forma, como por sus magnitudes. GRAN ALTAR, en medio de una amplia pared se sitúa un nicho de tres jambas, su forma es trapezoidal. Tiene todas
las características de un lugar
sagrado y el nicho revela que era deificar
algún símbolo que la fe
de
los creyentes mantuvo, quizá por centenares de años. Dimensiones del trono:
Primera Jamba: ancho 3:60 metros, profundidad 0.60 metros.”
Segunda
Jamba, altura 1.20 metros, ancho
2:43 metros,
profundidad 0.62 metros
La cavidad
del trono
se alza a 0.62 metros de suelo, todo
hace pensar que era el asiento de las divinidades, lugar de sacrificios y
ofrenda.
TORREONES,
en los extremos Sur y Nor-Este de la explanada de la fortaleza se yergue dos torreones naturales, modelado por la acción
del
templo, tiene forma circular y se halla en gran
altura, con relación
a la terraza principal. No tiene acceso por ningún lado, porque la
sensación abismal anonada y empequeñece el espíritu humano; pero es dable suponer que los antiguos vigías se
encaramaban en estos sitios estratégicos
de observación, por
lo mismo que eran tan hábiles
equilibristas,
subían y bajaban con suma presteza,
para vigilar la fortaleza y cuidar de un posible asalto.
El Arqueólogo Miguel Colque Enríquez, 2008
inicia sus trabajos de investigación de Waqrapukara, para sus estudios arqueológicos, este
centro
arqueológico lo
sectoriza de
la siguiente
manera:
SECTOR I: Plaza principal, es “la parte más alta del complejo,
corresponde a una sucesión de muros a manera de pirámide de
muros, que se adecuan a la topografía del terreno, logrando así
06
terraplenes de anchos variados de
09
m, promedio. En la parte superior se ha estructurado recintos abiertos rectangulares
en número de 09, las cuales se disponen en función de plazas, las
cuales se
articulan mediante pasajes que se interconectan
cada espacio. Es importante señalar que estas estructuras están
asociadas
y adecuadas
al afloramiento
rocoso existente,
así como distribuidas en función a los
gnomos existentes en la parte superior.” Es donde se encuentra el Intipunku, es la puerta hacia la salida del sol y al precipicio y donde se encuentra la huaca al sol y la luna que son deidades incas; también en este sector encontraremos la imagen del cóndor en la roca del
torreón
izquierdo.
SECTOR II: Se localiza en la parte media de la formación rocosa inmediatamente por debajo del Sector I. Es el sector con mayor evidencia arquitectónica, formado por muros de sostenimiento,
y sus respectivos aterramientos o plataformas artificiales,
adecuadas en forma sinuosa siguiendo las formaciones caprichosas de la geomorfológica.
SECTOR III: Localizado al SE de los sectores I y II parte inferior, corresponde a una pequeña plataforma rectangular orientado de
Este, en el que se evidencia el ingreso principal hacia el
conjunto arqueológico.
Luis Pardo también habla de: “LA REBELIÓN DE TTITO
CCOSÑIPA, fue de noble abolengo indio y de estirpe aborigen. Él ha sido el prototipo
de estos
hombres que dieron la luz primera en las
hermosas vegas de
Saihua y Huaiqui. En las lejanas épocas en
que el imperio del
Tahuantinsuyo se
hizo el más grande de América, solo comparable al
pueblo romano de los Césares, Huayna Ccapac, el orgulloso monarca, lanzó un edicto obligando
a los Ccanchis a pagar fuertes tributos en tejido, para el uniforme de los
soldados incaicos, que debería emprender
muy
presto a la conquista de los Shiris (Ecuador). Esta
disposición hirió profundamente a los Ccanchis,
que
se sentían herederos de una gran tradición
libertaria. La imposición
del
Soberano
cusqueño, lastimaba hondamente la varonía
y el
espíritu levantisco de los Sayhuas y Pomacanchis y otros de la zona. En esta situación insurge
repentinamente el caudillo Ttito Ccosñipa, poniéndose a la cabeza de
los Ccanchis, negándose a cumplir la orden del soberano
cusqueño. Pero antes de emprender cualquier acción bélica acude a la persuasión
y a
la negociación directa para levantar tan pesado tributo, con tal finalidad envía una numerosa embajada
ante el inca, para pedirle la
indulgencia; más el monarca se sintió ofendido por su semejante
proposición. Entonces los levantiscos Ccanchis
se
apoderaron de todos
los sitios estratégicos, parapetándose en todos los riscos, ganando
al mismo tiempo todas las encrucijadas, para no permitir el paso de los soldados imperiales.
Huayna Ccapacc había organizado un ejército escogido, para
someter a los
Ccanchis. Después de haber
sido equipado perfectamente y adiestrado en lo posible, los soldados emprendieron la marcha por el Camino Blanco, que queda exactamente al sur de la
ciudad del Cusco, tocando
el santuario de Huanacauri, el lugar venerado,
donde se convirtió Ayar Uchu en piedra, era deificada
secularmente por los antiguos peruanos. A más
de ello,
Huanacauri era
el lugar sagrado donde se hundió la barreta de oro de Manco Ccapac, según la mitología incaica. Allí en ese sitio, los paladines de Huayna Ccapac
hacen sacrificios a Ayar Uchu, para el éxito
de
la empresa;
reconfortándose con ese baño espiritual,
descienden por las cuestas, atraviesan los
páramos,
trepan las cumbres y así llegan a Phiñaipanpa,
no
antes de haber librado las recias escaramuzas con las vanguardias de Ttito Ccosñipa con notables ventajas para este. La batalla de
Phiñaipanpa, al decir los testigos de la época, fue la más sangrienta y
cruel de cuentas se libraron hasta entonces.
En el fragor de la lucha de
los Ccanchis demostraron coraje y valor, que se trocaba en heroísmo.
La batalla con todas las fluctuaciones se prolongó por muchos días, al extremo de que las
extensas llanuras de Phiñaipanpa se dieron cubierta de
una multitud de
cadáveres que, bajo la acción
abrazadora
del
sol entraron en putrefacción, infectando el ambiente. La tradición cuenta que bandadas de cóndores
se
alimentaban con despojos
humanos por más de tres semanas. Los sobrevivientes de Phiñaipanpa encabezado por
Ttito Ccosñipa se refugiaron dentro de los recintos
amurallados de la Fortaleza de Huaccrapucara,
hostigando
constantemente a
la fuerza
de Huayna
Cápac. De esta suerte, el asedio del reducto mencionado se prolongó mucho tiempo. Ya cuando se le privó del líquido elemento,
por
los destrozos hechos en los acueductos y por la destrucción de uno de los torreones se redujo a los sitiados a la impotencia.
Ttito
Ccosñipa y sus fieles soldados al ver que toda resistencia era imposible se entregaron a las huestes triunfadoras de Huayna Cápac.
El orgullo imperial no podía permitir
que
puede desapercibido el
alzamiento de
los Ccanchis, por eso, para escarmiento general y eterna
memoria, se cortaron las
orejas
a todos los rebeldes, así experimentados se les
condujo a presencia de Huaina Cápac, denominándoles Muttu-canchis. El soberano cuzqueño, se había reservado el derecho de dictar la última sentencia
contra el caudillo Ttito Ccosñipa, en vista de que había visto en él brillantes cualidades de luchador magnífico y de conductor de soldados que bien
podía
emplearlo en otras
campañas
de mayor
envergadura. Con este
propósito lo atrae y lo seduce regalándole una bellísima ñusta del Ajllahuasi, honor singular concedido sólo a los grandes generales que se habían distinguido en batallas de extraordinario alcance.
El caudillo Ttito Ccosñipa obtuvo mando en las filas del ejército de
Huaina Cápac, resultado
de este modo el
hombre de mayor confianza
del
Inca. Después
de los
preparativos
del
caso y con un ejército seleccionado y a la par numeroso y donde no había sino mozos de 20 a
25 años de edad, el monarca
cusqueño, acompañado de Ttito, emprendieron la marcha hacia el Ecuador, para someter e incorporar al
Tahuantinsuyu el reino de los Shiris.
El ejército incaico era una falange portadora
de
altos atributos
de civilización y
bienestar: la expansión del quechua, la imposición de una
religión depurada y de altas concepciones, sobre la base del trabajo planificado y bien orientado,
para procurar
la felicidad de los hombres. Huaina Cápac,
al incorporar
a los Shiris al imperio incaico, trató que se
asimilarán a todas las virtudes quechuas, en el más breve tiempo,
mientras tanto Ttito Ccosñipa, en el campo de su vida, junto a su bella
ajlla, añoraba las épicas jornadas y libradas en aquel invencible reducto
de
Huaccrapucara, símbolo eterno de la bizarría de los Ccanchis.”
El Arqueólogo Claudio Cumpa por los años 2003, hizo estudios de
investigación para
obtener su
grado profesional en Waqrapukara y
llega a las siguientes conclusiones:
La construcción actual de Waqrapukara corresponde a la época inca.
Era un centro ceremonial, a las deidades incas, al sol, la luna, Wiraqocha, Illapa, rayo y al agua.
Que el
territorio corresponde al grupo de los
Qanchis,
especialmente a los
ayllus de Pomacanchi y Acopía.
Ttito Qosñipa fue curaca de Saihua y Santa Lucía, ósea del Hanan Saya de los Qanchis.
(Proyecto
de Investigación Arqueológica Waqrapukara, Sub Dirección de Estudios, INC-CUSCO
2006)
¿QUIÉN FUE TTITO
QOSÑIPA?
Fue un líder Qanchi,
Curaca de Hanan Saya de Pomacanchi;
líder de la Etnia Qanchi, etnia Pre Inca, contemporáneo a las etnias K’anas y
los Ayarmacas, que habitaron en el territorio de la región del Cusco. Hanan Saya estaba integrado por asentamientos humanos de Sayhua, San Juan, Santa Lucía y Huayqui; este curaca era natural de Sayhua, los restos de la
casa de
Ttito Qosñipa se encuentra en Aqoymarca.
Desde
joven se distinguió
en sus
destrezas militares, como lo habían
comprobado los incas en la ceremonia de Warachicuy en la ciudad
del
Cusco y lo llamaron
Wayna Qanchi, posteriormente se convirtió en líder de los qanchis,
curaca qanchi, representante de los qanchis.
Posteriormente llegó a ser uno de los generales del inca Wayna Qhapaq, en la
conquista hacia el territorio ecuatoriano, territorio de las etnias Chiris y
los Cañaris.
Los soldados de la época de los incas subían los
cerros y pucaras casi a la velocidad del
humo, saltaban de una roca otra con tanta facilidad. El cronista Guaman Poma dice, que los hombres guerreros de la época de los Auqarunas, se casaban a los 30 a 40 años de edad, no consumían ají, cebo, ni chicha, por esta razón tenían estas capacidades y se llamaban pumas,
cóndores,
águilas.
T’ito
Qosñipa seguramente decía que,
somos pumas, porque observaba a los pumas de
Pumawasi y de la quebrada del río Apurímac;
en el idioma quechua qanchi se expresa: "Puman Canchis". Los
Qanchirunas, siempre
fueron de decisión firme,
para defender
su territorio o lo que les pertenecía
y tenían la fiereza del puma en el combate; esta característica fue influida al imperio inca. Por
esta razón lo
denominan a la capital del imperio incaico, Qosqo, la ciudad Puma.
La etnia qanchi
resistió a la dominación inca, durante varios
periodos; igual que la etnia pre inca
los
Ayarmakas, que habitaban en el valle del Cusco y que extendieron
hasta el valle sagrado de los incas.
Los Qanchis y los Ayarmacas fueron vencidos y dominado ya por el poderoso
ejército incaico, dirigido por el inca Túpac Yupanqui y Pachakuteq. En
cambio, los qanchis seguían resistiendo hasta el gobierno
de
Wayna Qhapaq.
La resistencia de la etnia Qanchi, se inicia en el periodo del
gobernante inca Wiraqocha. Cuando el ejército inca se dirige hacia el territorio de los Qanchis, con
el
propósito
de
extender su
territorio y dominio. La primera batalla se produjo en las pampas de Puicapampa, Cangallo del Distrito de Checacupe; en esta batalla perdieron los qanchis. Lo que se puede resaltar es la pelea de los Qanchis de Pitumarca,
Salqapukara, Salqamayo y de Pumancanchis. A partir de esta fecha y este hecho,
no había buena relación entre
los
soldados
del
ejército inca
y
qanchi. Según la información que nos alcanza Luis Fredy Caballero Girón en su
obra Visión Histórica de Canchis.
En el periodo del Inca Wayna Qhapaq, fue convocado el ejército qanchi,
como
una Mita Militar para conquistar más territorios hacia el norte del imperio incaico y de proveer
uniformes para el ejército inca y
conquistar territorio ecuatoriano, a la etnia de los Shiris y Cañaris, lo cual
fue rechazado por el líder Qanchi. En esos
días estaba liderando T'ito Qosñipa al ejército Qanchi,
Waqra´pukara era su residencia, a este lugar lo convirtió en fortaleza; entonces
armó un buen ejército y decidió
extender su territorio hacia el Cusco. La otra causal de la rebelión de Ttito
Qosñipa sería la negación
de su pedido al inca; a quien
le había pedido
una ñusca de la Aqlla Wasi Conchacalla para casarse,
lo cual fue negado por el gobernante imperial. La ñusta solicitada era tan hermosa, sus miradas eran como de una piedra winirumi; el wayna qanchis ya se habían comprometido vivir y amarse para siempre, en una noche de luna, en el cantar de las aves y en medio de los totorales de la laguna de Pomacanchi.
Cuando se estaba dirigiendo hacia Cusco, el ejército qanchi, Wayna Qhapaq,
al informarse tal hecho, envía
un
ejército para
combatir
el ejército rebelde.
Ambos ejércitos se encontraron en las pampas de Phiñaypanpa, que está ubicado en Corma,
distrito de Rondocan, provincia de Acomayo. La batalla fue sangrienta,
venció el ejército inca,
muchos fueron tomados prisioneros y otros soldados qanchis con Ttito Qosñipa regresaron a Waqrapukara.
Los soldados prisioneros qanchis,
excavaron sus propias tumbas para ser enterrados parados, por orden del general
ejército imperial. Fueron enterrados vivos y parados, solo aparecía
las
cabezas y
fueron muertos con pedradas que hacían descender de la
parte alta del cerro
y
eran destrozados sus cabeza o quedaban sin
cabeza. Los restos óseos de estos soldados qanchis se encuentran en la
actualidad,
en las pampas de Phiñaypanpa. Por
haber quedado estos soldados muertos
sin
cabeza, fueron denominados
"Qhoroumas"; de este
sustantivo proviene en el nombre del lugar de Corma.
Los soldados qanchis
que quedaron vivos en la batalla de Phiñaypanpa retornaron a la fortaleza de
Waqrapukara
encabezado por T’ito Qosñipa, se posicionaron en la fortaleza para resistir al ejército inca. El ejército inca llevando las cabezas de los qanchis
muertos en la batalla de Phiñaypampa llegan a la fortaleza de
Waqrapukara,
solicitando su rendición. Cuando llega
el ejército de
Wayna
Qhapaq
no tuvieron
acceso a la fortaleza,
por el lugar estratégico
para la defensa del cuartel
y
santuario qanchi.
Resistieron cerca de un mes, los
qanchis, con esa firmeza y braveza del puma, porque
ellos decían "Somos Pumas y en quechua se traduce
"Puman Canchis" de este adjetivo sustantivada surque
el nombre del pueblo de Pomacanchi.
Cuando el ejército inca les priva de
agua a los qanchis, haciendo un
corte del servicio de agua que era suministrados mediante un canal que se dirigía a la
fortaleza.
Los soldados de Ttito Qosñipa fueron
tomados prisioneros y conducidos a la ciudad del Cusco. Estos prisioneros qanchis
iban
a ser sentenciados a la
pena de muerte, por la justicia incaica, posiblemente en lugar
de Araway, porque este lugar era el lugar de ajusticiamiento a los infractores
de
las normas del gobierno inca. Por la calidad de soldados qanchis y por
su
braveza de puma, fueron perdonados por el gobernante del imperio inca,
para llevarlos a la conquista del territorio ecuatoriano. Solo fueron cortadas las orejas, como señal
de
rebeldía, con la recomendación de que nunca más hicieran este acto de rebeldía. Antes de ser cortados las orejas, los
qanchis conducidos a la ciudad del Cusco, el inca les hizo bailar la danza Qanchi o,
Qanchi Tusuy. Desde el día que fueron cortadas
las orejas a los
rebeldes qanchis
eran denominados Mot'oqanchis, traduciendo al español se diría, "qanchis
con
oreja cortada". Este nombre todavía
podemos encontrar
como apellidos en el pueblo
de Pomacanchi,
el apellido
Mot'occanchi.
Posteriormente, el ejército Wayna Qhapaq, se dirige hacia
el norte
del
imperio, para extender su territorio, innegablemente los soldados qanchis
fueron en la conquista. Los soldados incas conquistan territorio ecuatoriano. Lo más resaltante en esta conquista fue, la conquista a la etnia o Tribu Cañari; estos hombres cañaris
fueron traídos como
prisioneros hacia la ciudad del Cusco y fueron ubicados
en la parte norte
oeste de la ciudad imperial, pero muchos de ellos fueron llevados
al territorio Qanchi, especialmente a Pomacanchi por
el General Ttito
Qosñipa; prueba de esto encontramos en Pomacanchi
los apellidos Cañari. Es importante resaltar que el gobernante inca, le dio
una
ajlla o ñusta, para
su
matrimonio al General
Qanchi Ttito Qosñipa. Estos datos podemos
encontrar
en los
Archivos Regional de la
Universidad Nacional San Antonio
Abad del Cusco.
El docente universitario de la UNSAAC, Luis A. Pardo,
en su obra “Historia y Arqueología del Cusco”; como arqueólogo estuvo en
Waqrapukara varios meses investigando, él nos informa de la siguiente forma: “LA REBELIÓN DE TTITO CCOSÑIPA, fue de noble abolengo indio y de estirpe aborigen. Él ha sido el prototipo
de estos
hombres que dieron la luz primera en las
hermosas vegas de
Saihua y Huaiqui. En las lejanas épocas en
que el imperio del
Tahuantinsuyo se
hizo el más grande de América, solo comparable al
pueblo romano de los Césares, Huayna Ccapac, el orgulloso monarca, lanzó un edicto obligando
a los Ccanchis a pagar fuertes tributos en tejido, para el uniforme de los
soldados incaicos, que debería emprender
muy
presto a la conquista de los Shiris (Ecuador). Esta
disposición hirió profundamente a los Ccanchis,
que
se sentían herederos de una gran tradición
libertaria. La imposición
del
Soberano
cusqueño, lastimaba hondamente la varonía
y el
espíritu levantisco de los Sayhuas y Pomacanchis y otros de la zona. En esta situación insurge
repentinamente el caudillo Ttito Ccosñipa, poniéndose a la cabeza de
los Ccanchis, negándose a cumplir la orden del soberano
cusqueño. Pero antes de emprender cualquier acción bélica acude a la persuasión
y a
la negociación directa para levantar tan pesado tributo, con tal finalidad envía una numerosa embajada
ante el inca, para pedirle la
indulgencia; más el monarca se sintió ofendido por su semejante
proposición. Entonces los levantiscos Ccanchis
se
apoderaron de todos
los sitios estratégicos, parapetándose en todos los riscos, ganando
al mismo tiempo todas las encrucijadas, para no permitir el paso de los soldados imperiales.
Huayna Ccapacc había organizado un ejército escogido, para
someter a los
Ccanchis. Después de haber
sido equipado perfectamente y adiestrado en lo posible, los soldados emprendieron la marcha por el Camino Blanco, que queda exactamente al sur de la
ciudad del Cusco, tocando
el santuario de Huanacauri, el lugar venerado,
donde se convirtió Ayar Uchu en piedra, era deificada
secularmente por los antiguos peruanos. A más
de ello,
Huanacauri era
el lugar sagrado donde se hundió la barreta de oro de Manco Ccapac, según la mitología incaica. Allí en ese sitio, los paladines de Huayna Ccapac
hacen sacrificios a Ayar Uchu, para el éxito
de
la empresa;
reconfortándose con ese baño espiritual,
descienden por las cuestas, atraviesan los
páramos,
trepan las cumbres y así llegan a Phiñaipanpa,
no
antes de haber librado las recias escaramuzas con las vanguardias de Ttito Ccosñipa con notables ventajas para este. La batalla de
Phiñaipanpa, al decir los testigos de la época, fue la más sangrienta y
cruel de cuentas se libraron hasta entonces.
En el fragor de la lucha de
los Ccanchis demostraron coraje u valor, que se trocaba en heroísmo.
La batalla con todas las fluctuaciones se prolongó por muchos días, al extremo de que las
extensas llanuras de Phiñaipanpa se dieron cubierta de
una multitud de
cadáveres que, bajo la acción
abrazadora
del
sol entraron en putrefacción, infectando el ambiente. La tradición cuenta que bandadas de cóndores
se
alimentaban con despojos
humanos por más de tres semanas. Los sobrevivientes de Phiñaipanpa encabezado por
Ttito Ccosñipa se refugiaron dentro de los recintos
amurallados de la Fortaleza de Huaccrapucara,
hostigando
constantemente a
la fuerza
de Huayna
Cápac. De esta suerte, el asedio del reducto mencionado se prolongó mucho tiempo. Ya cuando se le privó del líquido elemento,
por
los destrozos hechos en los acueductos y por la destrucción de uno de los torreones se redujo a los sitiados a la impotencia.
Ttito
Ccosñipa y sus fieles soldados al ver que toda resistencia era imposible se entregaron a las huestes triunfadoras de Huayna Cápac.
El orgullo imperial no podía permitir
que
puede desapercibido el
alzamiento de
los Ccanchis, por eso, para escarmiento general y eterna
memoria, se cortaron las
orejas
a todos los rebeldes, así experimentados se les
condujo a presencia de Huaina Cápac, denominándoles Muttu-canchis. El soberano cuzqueño, se había reservado el derecho de dictar la última sentencia
contra el caudillo Ttito Ccosñipa, en vista de que había visto en él brillantes cualidades de luchador magnífico y de conductor de soldados que bien
podía
emplearlo en otras
campañas
de mayor
envergadura. Con este
propósito lo atrae y lo seduce regalándole una bellísima ñusta del Ajllahuasi, honor singular concedido sólo a los grandes generales que se habían distinguido en batallas de extraordinario alcance.
El caudillo Ttito Ccosñipa obtuvo mando en las filas del ejército de
Huaina Cápac, resultado
de este modo el
hombre de mayor confianza
del
Inca. Después
de los
preparativos
del
caso y con un ejército seleccionado y a la par numeroso y donde no había sino mozos de 20 a
25 años de edad, el monarca
cusqueño, acompañado de Ttito, emprendieron la marcha hacia el Ecuador, para someter e incorporar al
Tahuantinsuyu el reino de los Shiris.
El ejército incaico era una falange portadora
de
altos atributos
de civilización y
bienestar: la expansión del quechua, la imposición de una
religión depurada y de altas concepciones, sobre la base del trabajo planificado y bien orientado,
para procurar
la felicidad de los hombres. Huaina Cápac,
al incorporar
a los Shiris al imperio incaico, trató que se
asimilarán a todas las virtudes quechuas, en el más breve tiempo,
mientras tanto Ttito Ccosñipa, en el campo de su vida, junto a su bella
ajlla, añoraba las épicas jornadas y libradas en aquel invencible reducto
de
Huaccrapucara, símbolo eterno de la bizarría de los Ccanchis.”
El Arqueólogo Claudio Cumpa por los años 2003,
hizo estudios de investigación
para obtener su
grado profesional en Waqrapukara y
llega a las siguientes conclusiones:
La construcción actual de Waqrapukara corresponde a la época inca.
Era un centro ceremonial, a las deidades incas, al sol, la luna, Wiraqocha, Illapa, rayo y al agua.
Que el
territorio corresponde al grupo de los
Qanchis,
especialmente a los
ayllus de Pomacanchi, Sangarará y Acopía.
Ttito Qosñipa fue curaca de Saihua y Santa Lucía, ósea del Hanan Saya de los Qanchis. Esta información recogida también por los investigadores Paliza y otros.
TÍTO QOSÑIPA Y LA ÑUSTA CHINPU PAUKAR
Agregaremos a la historia del guerrero T’ito Qosñipa,
la información recibida de Eleazar Collantes, que es un habitante de la tierra
de T’ito Qosñipa, la narración histórica que presentada por, Ángel Enrique
Valdeiglesias Carreño, en su libro con el título, JUSTICIA DE AQORASI, la
narración es la siguiente: “El noble orejón T’ito Qosñipa, se enamoró de Chinpu
Paucar, más conocida como Paucart’ica, una ñusta huérfana y de noble estirpe,
hija de una princesa inca, natural del pueblo Qhaqya Llaqta, actualmente
conocido con el nombre de Huch’uy Qosqo. Chinpu Paucart’ica, tenía una nodriza
que la cuidaba, porque pertenecía a la nobleza inca, la consejera y cuidadora
de la ñusta, era Mama Ninancuru; ella le aconsejaba, que su esposo debe ser
digna de ella, siguiendo las normas que daba el Aqorasy, la autoridad,
encargada de velar la moral de los habitantes. Los Tukuyrikuq, eran los celosos
vigilantes que cumplian las órdenas del Inca y del Aqorasi para la normal
marcha en el gobierno inca.
“La huérfana, que ya estaba en la edad del
cututeo, pubertad; fue sorprendida una mañana por la visita de un noble orejón
llamado T’ito Qosñipa. Este, acompañado de sus parientes y conduciendo valiosos
regalos, iba a efectuar el rimaykamuy maki mañarispa, ósea pedir la mano para
casarse, relatándole la genealogía de sus ascendientes e informándole que era
umakamachikuq (general del ejército inca) de las tropas que guarnecían la pucara
o fortaleza Saqsa – Uma.”
La pretendida se limitó a agradecer la
visita del guerrero y sus obsequios, pidiéndole plazo de medio año para
contestar su petición, mientras él obtuviera la licencia del inca para casarse
con ella, que era de ayllu o linaje diferente.
Esa
respuesta era una disimulada negativa de la huérfana; porque si bien era cierto
que una ley del imperio prohibía el matrimonio entre súbditos de ayllus
distintos, la Paucart’ica amaba a su cusqueño llamado Cutipa Choquemaki, cuyos
padres vivían en el barrio de Karminqa actualmente la Parroquia de Santa Ana,
donde se hospedaba cuando concurría a las fiestas del Inti Raymi.
Títo Qosñipa, seguía visitando a Chimpu
Paucart’ica, los servidores del palacio, dieron a conocer a los habitantes de
Qhaqya Lllaqta. Estos habitantes se dieron cuenta que la Paucart’ica tenía
trato afable a Cutipa, pero recibía refunfuñando al enamorado guerrero, quien
tomándola en sus brazos le decía cariñosamente: “Imaraykun urpillay, llapapaq
sallurumi hina kanki, noqa sapallaypaqtaq, nanachikuq ñauch’i kiska kanki.”
Traduciendo al español, “¿Por qué, paloma mía, eres para todos como resbaladiza
piedra, solo para mí, dolorosa penetrante espina?”
Fastidiada Chimpu Paucart’ica, con las
frecuentes visitas de T’ito Qosñipa, ordenó a Mama Ninancuru, que hiciera
cerrar las puertas del palacio, y que en el andén superior pusiera un criado,
para que diera alarmaa la llegada de un extraño.
Chimpu Paucar, comenzó a tejer una honda
con fino hilo de vicuña para su enamorado Cutipa Choquemaki, y entregarle en la
fiesta de Malqoy en Saqsayhuaman, cuando estaba tejiendo la honda la ñusta,
vino volando una perdiz y posó sobre el tejido y murió; este hecho le comunicó
a la nodriza Ninancuro, ella dijo que eso era un mal presagio; debían consultar
a un Amauta o kipukamayoq. Chimpu y Ninancuro hicieron llamar al palacio al
Tayta Alanoqa, después de hacer sus ritos y consultar la coca, les dijo que: El
auki de Salqantay estaba enojado con Chimpu, porque no fue al templo de
Qoricancha a hacer su ofrenda de Miska, primicia de la cosecha de sus tierras
que sería desgraciada en su próximo matrimonio, y que tampoco tendría hijos,
porque un mal paso le quita la vida.
En la fiesta de Malqoy, que en estos años
se llama Warachikuy Cutipa Choquemaki sobresalió en las pruebas de resistencia
y preparación para ser soldado del ejército inca, siendo premiado por el inca
la Qantuta, ramo de flores de Qantu, le pusieron la honda cruzada al pecho,
recibió también la maqana y el arco con su aljaba de flechas, que lo convierte
en soldado del ejército del emperador.
Este triunfo en Malqoy o Warachikuy de Cutipa
Choquemaki llenó de gozo a Chimpu Paucar, quien le juró amarle hasta la muerte.
Y cuando la joven volvió a Qhaqya Llaqta, que ahora se conoce con el nombre de
Huchuy Qosqo; la ñusta ordenó a Mama Ninankuru que, hiciera cerrar las puertas
del palacio, colgando en los dinteles manojos de retama, como señal de rechazo
a T’ito Qosñipa; este se presentó días después ante la hermosa Chinpu Paucar,
para decirle que el inka, le había concedido la licencia para casarse con ella,
como premio a sus servicios en el ejército, y como una excepción de las leyes
del imperio.
La orgullosa ñusta, le dijo a Títo Qosñipa
que no le amaba y que iría al Qosqo a arrojarse a los pies del inka y rogarle
que revocase la licencia del casamiento. Volteándole las espaldas ordenó a su modriza,
que devolviera los regalos que llevó Qosñipa; y que le hiciera mirar los
dinteles de las puertas para que se convenciera de su desengaño. Pero T’ito
Qosñipa no se dio por vencido y fue donde el Aqorasi Sayri Willkanina, a quien
avisó el desaire sufrido, pidiéndole que hiciera respetar y cumplir lo
dispuesto del inka.
Willakanina, seguido de los Tukuyrikuq, fue al palacio
de la indefensa ñusta, sin atender ruegos ni lágrimas, le ordenó viajar ese
mismo día a Qosqo y obedecer la orden del Soberano. Sino obedecía al inka, iría
a la MUCHUCHINA, (Cárcel de piedra, una de ellas se encuentra en Qhaqya Llaqta)
El guerrero T’ito Qosñipa recibió orden Real de
marchar con sus tropas a la fortaleza de Waqrapukara, por cuyo motivo
mandó a su esposa Chinpu volviera al palacio de Waqya Lllaqta.
Poco después del viaje de su marido, la hermosa
Chinpu, le dio cita a Cutipa Choqemaki, en su encuentro y brevísima entrevista
con ella, convinieron verse en una cercana encañada, en cuyo fondo estaba el
cementerio, ya cuando los habitantes durmiesen. Mas la llegada de Cutipa y su
salida del palacio de la ñusta fue notada por los centinelas que estaban de
atalayas en dos cumbres elevadas a la entrada del pueblo.
De este hecho de Chinpu y Cutipa, Mama Ninacuru estaba
preocupado, se veía en su rostro pálido. Cuando se encontraron los amantes en
la quebrada del cementerio, les cayó cuatro sogas, diestramente lanzadas por
los Tukuyrikuq, ajustaron los cuerpos de ambos, y al mismo tiempo se escucharon
el sonido de los pututos (bocinas de concha marina), sonido para despertar y
reunir a los habitantes de Qhaqya Llaqta.
El Aqorasi Willkanina, después de escuchar la denuncia
de los Tukuyrikuq, tomo asiento en lo alto de un peñón, situado en la mitad de
un cementerio. Dirigiéndose a los súbditos, dijo: que no fueron llamados para
rogar a Pachakamaq por las almas de los difuntos, sino que fueran
testigos, y tomaran en cuenta, para escarmiento del castigo, que haría dar a
Paucatíca y a Cutipa Choqemaki, por haber sorprendido en adulterio y
profanación de Ayawasi, que era lugar sagrado. Sayri Willkanina se arrodilló,
levantando los brazos, hizo una invocación a Pachakamaq, que en su
nombre serían ajusticiados, los delincuentes y sus cómplices. Luego ordenó que
los Tukuyrikuq diesen muerte a palos a Mamanincuru y seis criados del palacio,
castigándolos como encubridores del adulterio de Chinpu, porque no avisaron la
visita de Cutipa Choqemaki.
Luego, fue ahorcado la hermosa ñusta con su propia
cabellera, sin que se desligaran de su cuerpo las sogas que la sujetaban a su
amante Choqemaki, su cabaza fue cortada con un tumi, y enviada a Qosqo, para
ser amarrada en lo alto de un palo, colocado a la entrada del Barrio Carmenqa,
donde vivían sus padres. Ese palo y la calavera desaparecieron con la llegada
de los españoles.
La madruga de la muerte de los sentenciados por
adulterio, los Tukurikuq formaron hilera de cadáveres de Mama Ninancuru y de
los seis criados, atravesando encima los cuerpos de Cutipa y de Paucart’ica.
Los habitantes de Qhaqya Llaqta comentaban la inflexible justicia del inka, que
no perdonaban el delito del adulterio, el emperador inka, aprobó la muerte de
los que delinquieron las normas de su imperio.
Por el Lic. Historiador:
Alejandrino Halire Ccahuana

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